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Cronología de la Guerrilla
   
Guerrillas en Bolivia 1966-67
Cronología de la Guerrilla
Diario del Che
Entrevista a Harry Villegas "Pombo"
Parrafo
En 1964 llega a Bolivia enviada por el Che
"Tania", en calidad de estratega para la instalación y desarrollo en Bolivia de la guerrilla, opera con el nombre de Laura Gutiérrez Bauer; ha conseguido una posición respetable y tiene relaciones con instancias oficiales. Pasa desapercibida como arqueóloga y profesora de alemán. Mercy, agente cubano, llega el 1° de enero de 1966 a La Paz y contacta con ella, verificando que su cobertura permanece intacta. La entrena en nuevas gamas de espionaje, defensa e inteligencia: las órdenes del Che eran que siguiese en la sombra.


En marzo llega a Bolivia el capitán Martínez Tamayo, que había estado con el Che en Praga; su tarea será contactar con lo que queda del ELN del Perú y con el PC boliviano, así como volver a formar la vieja red de colaboradores y conseguir una base de entrenamiento. Algunos cubanos, colaboradores del Che, se establecen en La Paz y hacen vida normal, sin relacionarse con ningún grupo de la izquierda. Serán los encargados de la cobertura material y de seguridad. Crearán las redes de apoyo.

Los tres agentes del Che: Tania, Monleón y Tamayo mantienen reuniones en Bolivia. Fidel se entrevista con Monje, del PCB, y le da una vaga idea del proyecto.

10 de julio, comienzo del operativo. El Che hace llegar un mensaje a Tania: la operación se pone en marcha; debe de inmediato dar inicio a los preparativos para la llegada de los guerrilleros; alquilar casas de seguridad y locales para almacenes, preparar los embutidos para el envío de mensajes cifrados. Cuatro días más tarde, parten desde Praga rumbo a Bolivia Villegas y Coello, llevan identidad falsa y pasaporte ecuatoriano; deben de actuar conjuntamente con Tamayo y poner en marcha la operación.

El 19 de julio es la fecha de salida del Che. Viaja en tren, desde Praga a Viena, en el vagón 181, con el nombre de Ramón Benítez Fernández. Lo acompaña Alberto Fernández Montes de Oca. De Viena irá a Ginebra, aprovecha para visitar Zurich; de aquí para Moscú, donde cambia de pasaporte y vuela a ¡La Habana! Después de casi 16 meses de ausencia, retorna a su tierra revolucionaria.

Latinoamérica está presente en todos ellos, muchos quieren recordar los viejos tiempos de lucha y guerrillas, para otros la construcción del socialismo es muy duro, prefieren la aventura.

El 25 de julio llegan a La Paz, Bolivia, Harry Villegas y Carlos Coello. Los espera en el aeropuerto José María Martínez Tamayo, que ya había preparado el terreno para instalar a los combatientes. Comprueban que todo está por hacer y que la colaboración del PC boliviano es muy dudosa.

El Che, en la selección de los hombres que lo acompañarán, no tiene dudas: los viejos conocidos de Sierra Maestra. Ahí estarán, aparte de Villegas, Tamayo y Coello, Leonardo Tamayo, Montes de Oca, Eliseo Reyes, Olo Pantoja, Manuel Hernández, Octavio de la Concepción de la Pedraja, Israel Reyes, Dariel Alarcón, Antonio Sánchez Díaz, Jesús Suárez Gayol, Juan Vitalio Acuña, los hermanos José María y René Martínez Tamayo, Gustavo Machín Hoed de Beche. En el grupo hay tres comandantes, dos primeros capitanes, siete capitanes, dos primeros tenientes y dos tenientes.

Durante todo el mes de agosto Villegas y Tamayo hacen todos los preparativos; todavía no tienen conseguida la granja; Monje y su Comité Central no están por la lucha armada, piensan que Bolivia será la retaguardia o base de operaciones, pero no el objetivo. Le explican que es un proyecto de alcance continental. El 1° de septiembre Montes de Oca llega a La Paz, Bolivia, enviado por el Che, como avanzadilla. Lleva un informe detallado con todos los preparativos y la situación general. Va a entrar en escena Regis Debray. Le dan la misión de contactar con grupos revolucionarios bolivianos a la izquierda del PCB, y evaluar las posibilidades de llevar a cabo acciones guerrilleras.

El estudio sociopolítico de la zona les llevará todo el mes de septiembre. Hay división de opiniones sobre dónde instalar el primer campamento, lo cual provoca más de un conflicto. Las opciones son: el Alto Beni, el Chapare y Ñancahuazú. A mediados de septiembre, los voluntarios cubanos finalizan su entrenamiento y parten para una misión desconocida, con un jefe desconocido. Montan en un camión y viajan sin dirección conocida. En San Andrés, cerca de Viñales, Pinar del Río, está la finca donde el Che los recibe.

Está calvo, fuma en pipa, lleva un traje impecable, corbata en combinación, espejuelos y calzado lustroso. Pasa revista a la tropa internacionalista y comienza a transformarse en el guerrillero de todos conocido, se ha quitado sus disfraces. Explicó la misión a llevar a cabo, su dureza, lo larga que iba a ser... sin decir dónde iba a ser.

El 22 de octubre termina el entrenamiento en Cuba. Los internacionalistas reciben permiso para visitar a sus familias y despedirse. El Che se maquilla por segunda vez y el 23 retorna al continente latinoamericano.

Durante su estancia en Bolivia, como es su costumbre, hace un diario, que se convierte en el libro Diario de Bolivia. Seguir el último año de vida de Ernesto Che Guevara pasa, imprescindiblemente, por leer este libro; sus compañeros combatientes, algunos por lo menos, toman la costumbre de escribir. Gracias a ellos y al Che podemos hoy conocer esta parte de la historia.

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Ernesto Guevara caracterizado como Adolfo Mena González.


Sale de Cuba con pasaporte diplomático a nombre de Luis Hernández Gálvez, funcionario del Instituto Nacional de la Reforma Agraria, otorgado por el ministro de Relaciones Exteriores Dr. Raúl Roa García.

La primera escala la hace en Moscú el mismo día 23. El 24 de octubre parte rumbo a Praga; de Praga a Viena en tren con el nombre de Ramón Benítez Fernández. Nuevo cambio de pasaporte en Viena que lo convierte en el comerciante uruguayo Adolfo Mena González, con el pasaporte N° 130748. Va en dirección a Bolivia vía Brasil.

El 3 de noviembre llega a la ciudad de La Paz. Su credencial, con cuño de la dirección nacional de informaciones de la presidencia de la República de Bolivia y con la firma del jefe de ésta, Gonzalo López Muñoz, lo presenta como enviado especial de la Organización de Estados Americanos (OEA), para efectuar un estudio y reunir informaciones sobre las relaciones económicas y sociales que regían en el campo boliviano.

Hace el viaje en compañía de Montes de Oca (Pacho o Pachungo). El día 4 se reúne con Villegas y Tamayo; y contacta con la red de apoyo existente, entre ellos, con Tania e Iván. Al día siguiente parte para Ñancahuazú, atravesando La Paz, Oruro, Cochabamba y el entronque de Camiri; lo acompaña Montes de Oca. En otro jeep van Villegas (Pombo) y Vázquez Viaña; Coello (Tuma) estaba ya en la finca.


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Cruzando un río con el Jeep que los llevaría hasta Ñancahuazú
El día 7 escribe: “Hoy comienza una nueva etapa. Por la noche llegamos a la finca. El viaje fue bastante bueno. Al llegar cerca de la finca detuvimos las máquinas y una sola llegó a ella para no atraer las sospechas de un propietario cercano, que murmura sobre la posibilidad de que nuestra empresa esté dedicada a la cocaína”.

El 20 de noviembre llegan al campamento Antonio Sánchez Díaz (Marcos), Eliseo Reyes Rodríguez (Rolando) y Rodolfo Saldaña. En estos días recorrerá los alrededores, explorando el río y buscando un buen observatorio.

El 27 llega otro grupo: Roberto Peredo Leigue (Coco), Juan Vitalio Acuña Nuñez (Joaquín), Leonardo Tamayo Núñez (Urbano), Freddy Maymura Hurtado (Ernesto), Israel Reyes Zayas (Braulio), Manuel Hernández Osorio (Miguel), Guido Peredo Leigue (Inti). Dan la noticia de que Juan Pablo Chang (el Chino), peruano, está en Bolivia y quiere mandar 20 hombres e ir a verlo: “Esto trae inconvenientes porque internacionalizaremos la lucha antes de contar con Estanislao (Mario Monje, secretario general del PCB). El problema está en que se presente antes de empezar las acciones y no después, como era lo acordado”.

En el analisis del mes destaca: El panorama se perfila bueno en esta región apartada donde todo indica que podremos pasarnos prácticamente el tiempo que estimemos conveniente. Los planes son esperar el resto de la gente, aumentar el número de bolivianos por lo menos hasta 20 y comenzar a operar. Falta averiguar la reacción de Monje y cómo se comportará la gente de (Moisés) Guevara”.

El día 2 de diciembre, temprano llega el Chino, muy efusivo. Pasan el día charlando. Le plantea al Chino que debe de ir a Cuba a informar de la situación y que dentro de dos meses podrán incorporarse 5 peruanos; la red todavía está en pañales.

6 de diciembre: “Cerca de la 11 llegamos al arroyo, hicimos un trillo disimulado y exploramos para buscar un lugar adecuado para la cueva, pero todo es piedra y el arroyo, luego de secarse, sigue su cauce entre riscos de piedra pura”. El día 11 llega un grupo de combatientes, entre ellos: Coco Peredo y José María Martínez Tamayo. Los acompañan Gustavo Machín Hoed de Beche (Alejandro); René Martínez Tamayo (Arturo); Lorgio Vaca Marchetti (Carlos); Octavio de la Concepción de la Pedraja (Moro); Daniel Alarcón Ramírez (Benigno); Orlando Jiménez Bazán (Camba) y Julio Méndez Korne (Ñato). Al día siguiente les habla de la realidad de la guerra, haciendo hincapié en la unidad y disciplina; nombra diferentes cargos.

El 17 hacen una segunda cueva; el 19 llega Iván a tratar asuntos. El 20 llegan Orlando Pantoja Tamayo (Antonio) y Jesús Suárez Gayol (Félix o el Rubio); desde La Habana le informan de la llegada de Monje al campamento. Durante estos días seguirán con la cueva y explorando los caminos circundantes y colinas.

En el resumen del mes afirma: “Se ha completado el equipo de cubanos con todo éxito; la moral de la gente es buena y sólo hay pequeños problemitas. Los bolivianos están bien aunque sean pocos. La actitud de Monje puede retardar el desarrollo de un lado pero contribuir por otro, al liberarme de compromisos políticos. Los próximos pasos, fuera de esperar más bolivianos, consisten en hablar con Moisés Guevara y con los argentinos Mauricio y Jozami”.

El 31 se entrevista con Monje, quien llega con Antonio Jiménez Tardío (Pan Divino), quien viene a integrarse en la guerrilla. También llega Tania, para recibir instrucciones. A las 12 de la noche hace un brindis: “Nuestras vidas no significan nada frente al hecho de la revolución”.

Ellos, como miles de cubanos, tienen perdido al Che desde hace mucho tiempo; la alegría es tremenda en el grupo, al saber que el jefe de la expedición es el desaparecido Comandante Guevara.

“La zona no es muy frecuentada, con disciplina suficiente se puede aguantar allí”, comenta en su diario.
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El día 12 escribe: “Mi pelo está creciendo, aunque muy ralo y las canas se vuelven rubias y comienzan a desaparecer; me nace la barba. Dentro de un par de meses volveré a ser yo”. El 14 excavan un túnel para guardar todo lo que pueda resultar comprometedor.

La traición

El 1° de enero Monje, sin previo aviso, le comunica que se retira. Esto supone restarle la fuerza más importante de la izquierda boliviana. Debe reorganizar la red de apoyo urbano en La Paz. A Tania instruye viajar a la Argentina y establecer contacto con personas comprometidas con el movimiento guerrillero en ese país, entre éstos Ciro Roberto Bustos.

En el mensaje de Fidel, con motivo del aniversario de la revolución dice: “Y nuestro mensaje especial y cálido, porque nos nace de muy adentro, de ese cariño nacido al calor de nuestras luchas; nuestro mensaje, en cualquier sitio del mundo donde se encuentre, al comandante Ernesto Guevara y a sus compañeros. Los imperialistas han matado al Che muchas veces en muchos sitios, pero lo que nosotros esperamos es que cualquier día, donde menos se lo imagine el imperialismo, como ave fénix, renazca de sus cenizas, aguerrido y guerrillero y saludable, el comandante Ernesto Guevara; y que algún día volveremos a tener noticias muy concretas del Che”.

El 5 de enero ya tiene una cueva lista, y otra más pequeña para las comunicaciones; siguen explorando la zona, donde no encuentran ninguna casa. Ya comenzó a impartir clases de formación: ”...nuestra misión, por sobre todas las cosas, era formar el núcleo ejemplo, que sea de acero, y por esa vía expliqué la importancia del estudio, imprescindible para el futuro”.

Escribe acerca de Monje: “habló con 3 que vinieron de Cuba y los disuadió de entrar en la guerrilla... De resultas de esta actitud hostil no tenemos más que 11 bolivianos”. Ese día llegan al campamento los bolivianos: Benjamín Coronado Córdova, Eusebio Tapia Aruni y Walter Arancibia Ayala.

El 23 de enero sale a explorar una loma desde la que se pueda observar la casa del hacendado Ciro Algarañaz. Al día siguiente busca un camino que conduzca a la retaguardia de los posibles atacantes.

Este día llegan Moisés Guevara y Loyola Guzmán. A Moisés, líder minero, le plantea la necesidad de: disolución del grupo, el maoista, no hay grados para nadie, no hay organización política todavía y hay que evitar las polémicas en torno a las discrepancias internacionales o nacionales. Aceptó todo con gran sencillez... Moisés promete regresar con el primer grupo del 4 al 14 de febrero; dijo que no podría venir antes por las comunicaciones y que los hombres se relajaban ahora por los carnavales. De Loyola dirá: “Me hizo muy buena impresión. Es muy joven y suave, pero se le nota una cabal determinación. Está a punto de ser expulsada de la juventud... El Dr. Walter Pareja es nombrado jefe de la red urbana en La Paz”. En el resumen del mes de enero, escribe: “Como lo esperaba, la actitud de Monje fue evasiva en el primer momento y traidora después. Ya el partido está haciendo armas contra nosotros y no sé dónde llegará, pero eso no nos frenará y quizás, a la larga, sea beneficioso. La gente más honesta y combativa estará con nosotros, aunque pasen por crisis de conciencia más o menos graves. Guevara hasta ahora ha respondido bien. Veremos cómo se porta él y su gente en el futuro. Tania partió pero los argentinos no han dado señales de vida, ni ella tampoco. Ahora comienza la etapa propiamente guerrillera y probaremos la tropa; el tiempo dirá qué da y cuáles son las perspectivas de la revolución boliviana. De todo lo previsto, lo que más lentamente anduvo fue la incorporación de combatientes bolivianos”.



El 1° de febrero salen de expedición. Se trata de explorar en profundidad la región y establecer relaciones con los campesinos de la zona; de momento, no se busca el combate. Pacho anota en su diario: “Mañana es la salida y estoy seleccionando las cosas a llevar en la caminata; son tantas cosas que no sé qué hacer: colcha, mochila, hamaca, 15 libras de comida, arroz, frijoles, maíz, azúcar, café, quinina, chancaca, sopas, reserva, una lata de leche, una lata de salchicha, una lata de sardina, una muda de ropa, charque, balas, fusil, radio-comunicaciones, libro, cuaderno clases, pistola, cantimplora...” El Che anota: “Ahora comienza la etapa propiamente guerrillera y probaremos la tropa”.

Comienza la exploración desde Ñancahuazú hasta los ríos Grande, Masicurí y Rosita y la zona de Tatarenda. “Serán días de largas marchas exploratorias, con pequeñas paradas pues la tropa se cansa en demasía. La gente llegó algo cansada, pero en general, se cumplió bien. En la retaguardia, Vilo se resintió del peso y se retrasó todo el grupo...”. El día 5 caminan cinco horas: “...Pacho volvió con la noticia de que había un río grande varias veces mayor que el Ñancahuazú y que no daba paso. Nos trasladamos allí y nos encontramos con el auténtico Río Grande crecido además”.

El 7 construyen una balsa para cruzar el río. En el tercer viaje, la corriente les lleva; ya habían logrado trasladarse a la otra orilla la vanguardia y parte del centro. Se comienza a construir otra balsa, pero se desiste pues el río remite su caudal. Esa noche deben dormir en el suelo el Che, Tuma, Urbano, Inti y Alejandro, por no haber podido ir a la otra orilla.

El día 9 tendrán el primer contacto; será con el campesino Honorato Rojas: “El campesino está dentro del tipo; incapaz de ayudarnos pero incapaz de prever los peligros que acarrea y por ello potencialmente peligroso”. Inti curará a los hijos del campesino. Los planes del Che eran: “En principio, pienso caminar 10 días más rumbo a Masicurí y hacer que todos los compañeros vean físicamente los soldados”. Esa noche preparan humitas, una especie de tamal.
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El Che con los hijos de Honorato
LLegan luego de agotadoras caminatas al río Masicurí, siguen por el camino real: “Tenía un cansancio atroz pues las humitas me habían caído mal y llevaba un día sin comer”. Hacen un alto en la casa del campesino Montaño. El hijo de éste les dará valiosa información: dónde instalar el campamento, avisarles de la presencia de personas cruzando el río.

Descifran un mensaje procedente de La Habana, en el cual Kolle reiteraba que no se le había informado de la magnitud continental de la tarea, que en ese caso estarían dispuestos a colaborar en un plano cuyas características pidieron discutir conmigo. Irán a verlo, la dirección del partido Jorge Kolle Cueto, Simón Reyes y Humberto Ramírez. También le informan del viaje hacia la Paz de Regis Debray.

Llega al campamento central un grupo de los hombres de Moisés Guevara; entre ellos, Vicente Rocabado, Pastor Barrera, Raúl Quispaya Choque, José Castillo Chávez, Julio Velazco Montaño, Hugo Choque Silva, Salustio Choque Choque, Casildo Condori Vargas y Simón Cuba. Se encuentran con el campesino Miguel Pérez que se muestra dispuesto a colaborar y les da importantes informaciones; hay un grupo de soldados construyendo una carretera y tienen 30 fusiles en su campamento. Analiza con sus hombres la situación y rehuyen acercarse, pues no tiene sentido entablar combate; éste está previsto para julio. Decide cruzar la sierra de San Marcos hasta el río Rosita. Desde el 16, una lluvia torrencial los acompañará varias jornadas.

El 26 llegan de nuevo a Río Grande; Alarcón dice: “Cuando nos paramos a mirar el río nos sobrecogió y hasta atemorizó un poco; traía ya por el medio de la corriente trozos de tierra que había arrancado a su paso y en ellos navegaban árboles fantásticos apuntando hacia el cielo”.

Al día siguiente conocerán la desembocadura del río Rosita en Río Grande. Benjamín Coronado Córdova, uno de los bolivianos entrenados en Cuba, resbala y cae al río. Varios compañeros se tiran al agua para tratar de salvarlo, pero la corriente se lo lleva: “Tenía una gran voluntad de vencer, pero la prueba fue más fuerte que él, el físico no lo acompañó”.

El 28 la vanguardia logra cruzar en una balsa, pero el resto no: “Aunque no tengo noticias de lo ocurrido en el campamento, todo marcha aproximadamente bien con las debidas excepciones, fatales en estos casos. ...no tengo noticias de los argentinos ni del Chino (...) la actitud del partido sigue siendo vacilante y doble (...) la gente está débil todavía y no todos los bolivianos resistirán. Los últimos días de hambre han mostrado una debilidad de entusiasmo”.

Los días son muy duros, todavía no han podido cruzar el río. El ánimo de la gente está bajo y el físico se deteriora día a día; “yo tengo comienzo de edemas en las piernas”. Ese día logran cazar una cotorra y una paloma; de primer plato 12 palmitos se alimentan de dos monitos y loros. Al día siguiente, Ricardo e Inti, cruzan a nado el Río Grande hacia el poblado de Tatarenda, en busca de comida; han conseguido un puerco, pan, arroz, azúcar, café y algunas latas de maíz sarazo. Los campesinos dicen que la vanguardia hace tres días que pasó por allí. Pero, aunque el Che no lo sabe, el grupo de Pinares, que va en la vanguardia, entró en el campamento de petróleo con los fusiles visibles. Ello va a servir para que el capitán Silva (que se encuentra cazando en la zona) recoja la información de los obreros y la traslade al mayor Patiño, del ejército. Creyendo que se trata de narcotraficantes, ordena a Silva que organice una patrulla de búsqueda. Los sigue durante tres días, pero no da con ellos.

El grupo del Che no consigue avanzar más de tres o cuatro kilómetros diarios. El 11 de marzo, en el campamento central desertan dos de los hombres de Moisés Guevara: Vicente Rocabado y Pastor Barrera. El día 13 una patrulla de policía llega al campamento inicial, Casa Calamina, donde se encuentra Serapio; lo golpean queriendo saber quiénes son los que rondan por allí. Colocan una bandera sobre la casa para que el lugar sea visto por los helicópteros.

“El 14 de marzo, casi sin darnos cuenta, llegamos al Ñancahuazú". Este día la policía detiene a Rocabado y Barrera, cuando trataban de vender un arma. Rocabado, que había sido miembro de la Policía de Investigación Criminal, de donde fue expulsado por corrupto, tratando de hacer méritos, cuenta más de lo que sabe y una parte de lo que ha oído; hablará del “gran jefe”, al que nunca vio y lo identifica con el Che; habla de los argentinos, peruanos, del francés, del jeep de Tania, los hombres de Moisés; asegura incluso que está en misión de información en la guerrilla. El gobierno boliviano solicita de inmediato ayuda a Estados Unidos y establece coordinaciones con los servicios de inteligencia de Argentina, Brasil, Chile, Perú y Paraguay.

El 15 de marzo logran cruzar el Ñancahuazú, aunque la balsa falla y los arrastra un kilómetro río abajo. “El 6, decidimos comernos el caballo, pues ya era alarmante la hinchazón. Desde las 17 horas fue una orgía de caballo. Mañana serán las consecuencias, probablemente”. Era un caballo que habían encontrado perdido y marchaba con ellos desde el inicio; el Che se había encariñado con el animal, pero... Este día, en las cercanías del campamento central, los militares detienen al guerrillero Salustio Choque Choque.
Descifra un mensaje de La Habana, donde le informan que Debray está en Bolivia. Tania se encarga de recogerlo. Coco Peredo lo llevará al campamento central, junto al argentino Ciro Roberto Bustos.

El 17, al cruzar el río, cae al agua el boliviano Lorgio Vaca, perdiéndose: era considerado el mejor hombre de los bolivianos en la retaguardia, por su seriedad, disciplina y entusiasmo.

El 19 de marzo una avioneta sobrevuela la zona; próximos al campamento se encuentra con los peruanos Restituto José Cabrera Flores, el Chino Juan Pablo Chang-Navarro y el telegrafista, Lucio Edilberto Galván Hidalgo; se entera por ellos de la deserción de los dos hombres de Moisés, así como que la policía había ido a la finca. Al día siguiente parten todos para el campamento.

El 20 de marzo viajan a Camiri el coronel norteamericano Milton Buls, agregado militar de EEUU en Bolivia; el jefe de la Estación CIA, en La Paz, John Tilton; el oficial Edward N. Fogler y el agente de la CIA de origen cubano Gustavo Villoldo Sampera, que se hacía llamar Eduardo González.


Este día comienza una activa participación de la embajada de EEUU y la CIA, en Bolivia. Llega a Santa Cruz de la Sierra el teniente coronel norteamericano Redmond Weber, del VII grupo de las fuerzas especiales de EEUU, acompañado de Ralph (Papi) Shelton.

Al día siguiente hizo explosión la noticia acaparando todo el espacio radial y produciendo multitud de comunicados, incluida una conferencia de prensa de Barrientos. Informan de múltiples bajas de la guerrilla, falsas, pero también informan que Tania había sido descubierta, “con lo que se pierden dos años de trabajo bueno y paciente”. El 28 de marzo escribe: “Las radios siguen saturadas de noticias sobre las guerrillas. Estamos rodeados por 2.000 hombres en un radio de 120 Km., y se estrecha el cerco, complementado por bombardeos con napalm...”.

Llega al aeropuerto de Santa Cruz un avión con 15 instructores expertos en lucha antiguerrillera en Vietnam.

31 de marzo, balance del mes: “Este está pletórico de acontecimientos pero el panorama general se presenta con las siguientes características: Etapa de consolidación y depuración para la guerrilla, cumplida a cabalidad; lenta etapa de desarrollo con la incorporación de algunos elementos venidos de Cuba, que no parecen malos, y los de Guevara que han resultado con un nivel general muy pobre (dos desertores, 1 prisionero “hablador”, 3 rajados, 2 flojos); etapa de comienzo de lucha, caracterizada por un golpe preciso y espectacular...”.

El 1° de abril llega a Santa Cruz un gran avión de carga estadounidense, con pertrechos para el ejército boliviano, y bombas napalm. Al día siguiente un nuevo avión, este argentino también trae pertrechos para el ejército. Se establece un puente aéreo entre Santa Cruz y Camiri.

El Che organiza la evacuación de la zona. Salen a las 3:30 de la madrugada rumbo a las haciendas de Pirirenda y Tiraboy. Pasan cerca de un lugar donde había estado emboscado el ejército. Los campesinos les informan que eran 150 militares que se retiraron el día anterior. Se encontraron objetos de los militares, tales como platos, cantimploras, hasta balas y equipo, todo fue confiscado.

Se informa que ya se encuentran en Bolivia las misiones militares de Argentina, Brasil y Paraguay. La radio informa que el Che está en Bolivia.

El Che sigue avanzando y armando emboscadas que protejan su flanco. Debray escribe: ”Durante los cinco minutos de reposo que había por cada hora de marcha podía tomarse una o dos tazas de un elixir más o menos fangoso. Por lo demás todo era igual para todos. Colgaba y descolgaba su hamaca sin ayuda, exigía estrictamente en cada comida la misma media sardina o los tres pedacitos de carne que correspondía a cada uno, llevaba el mismo peso en su mochila, y en una ocasión en que atravesando un río su reserva de maíz cayó al agua, se pasó un día entero sin comer, por no tener que acudir a las reservas de los demás. De esta regla de igualdad o de mortificación se había hecho un cedro y una piedra de toque para el examen ideológico”.

El 10 de abril, los hombres bajo su mando sostienen dos nuevos combates que resultan victoriosos: 10 muertos, 7 heridos y 20 prisioneros. En el último combate muere el guerrillero cubano Jesús Suárez Gayol (Rubio): “significar que la primera sangre derramada fue cubana(...) Hice un nuevo llamado a la integración como única posibilidad de desarrollar nuestro ejército”. El Mayor Rubén Sánchez Valdivia, uno de los prisioneros, se compromete a entregar el parte N° 1 del ELN a los periodistas.
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El embajador norteamericano, Douglas Henderson, confirma a su presidente la presencia guerrillera en Bolivia; cinco expertos militares del comando en el Canal de Panamá arriban a la zona para establecer una escuela de entrenamiento en guerra selvática y actividad antiguerrillera.


13 de abril: “Los norteamericanos anuncian que el envío de asesores a Bolivia responde a un viejo plan y no tiene nada que ver con las guerrillas. Quizás estamos asistiendo al primer episodio de un nuevo Vietnam”. Escribe el comunicado N° 2 para el pueblo boliviano y el N° 4 para Cuba. Nuevo aterrizaje de un avión norteamericano pleno de tecnología militar. En Camiri, más de 40 campesinos son detenidos, interrogados y la mayoría asesinados y desaparecidos.

El 17 de abril, Granma titula a toda página: “Mensaje a los pueblos de mundo del comandante Ernesto Guevara a través de la Tricontinental”. Son dos páginas del diario en las que ofrece un análisis de la guerra social que se producirá, inevitablemente, en el Tercer Mundo: “Toda nuestra acción es un grito de guerra contra el imperialismo y un clamor por la unidad de los pueblos contra el gran enemigo del género humano: los Estados Unidos de Norteamérica”.

“En cualquier lugar que nos sorprenda la muerte, bienvenida sea, siempre que ése, nuestro grito de guerra, haya llegado hasta un oído receptivo y otra mano se tienda para empuñar nuestras armas, y otros hombres se apresten a entonar los cantos luctuosos con tableteo de ametralladoras y nuevos gritos de guerra y de victoria”.

La columna se separa

El 17 ordena a Joaquín quedarse con los enfermos en Bella Vista, donde los campesinos se muestran receptivos; también planifica la salida de Debray y Bustos, el resto de la tropa los llevará a Muyupampa. El 19 acampan en Matagal; los campesinos les proporcionan yuca, papas, naranjas, mazorcas de maíz y un cerdo. Moro cura a los campesinos enfermos. Al día siguiente los guerrilleros capturan a un raro personaje: un periodista inglés de apellido Roth que venía traído por unos niños de Lagunillas, “Los documentos estaban en regla pero había cosas sospechosas (...) Contó que había estado en el campamento y le habían mostrado un diario de Israel Reyes donde contaba sus experiencias. Es la misma historia de siempre. La indisciplina y la irresponsabilidad dirigiendo todo”. El Che lo envía con el grupo de Debray y de Bustos que parten esa misma noche. Al día siguiente son detenidos por el ejército: “Malas perspectivas para Ciro; Debray debe salir bien (...) cayeron víctimas de su apuro, casi desesperación, por salir y por mi falta de energía para impedírselo, de modo que también se cortan las comunicaciones con Cuba y se pierde el esquema de acción en la Argentina”.

El 20 de abril llegan a la casa de Nemesio Carballo. Les da de comer. A las 13 horas llega una camioneta con una bandera blanca. En ella vienen el cura alemán Leo Shwarz, el subprefecto Justino Corcui y el médico Mario Cuéllar. Traen, en señal de buena voluntad, dos cartones de cigarros. Informan de la detención de Debray y Bustos y se van con el compromiso de traerles alimentos. Poco después serán detenidos por los militares y les conminan a descubrir el lugar donde están los guerrilleros. Señala en su diario que aviones AT-6 bombardearon la zona a las 17:30 y una esquirla hirió a Ricardo. El día 21 llegan a la casa del dirigente campesino Roso Carrasco que los atiende bien. Al día siguiente están en la hacienda de Ernesto Rodas donde, mientras preparan la cena, aparecen los militares. Parten en una camioneta y seis caballos en dirección a Ticucha.
Los norteamericanos siguen invadiendo Bolivia con sus agentes de la CIA, asesores militares. Montan una escuela: sólo que ésta es de Boinas Verdes. Dirige la escuela el Mayor Shelton, con su ayudante Michael Leroy (que viene de Saigón). El personal que los acompaña es de especialistas en armamentos, comunicaciones, explosivos, inteligencia y... ¡doctrina política! Se incrementa la plantilla con personal de la CIA de origen cubano, que se introduce con nombres falsos en empresas e instituciones norteamericanas, en Bolivia. El 24 de abril los “expertos norteamericanos” Theodor Kirsch y Joseph Keller, llegan a Camiri para interrogar a Debray y a Bustos. Previamente, los partes militares informan de su muerte en los enfrentamientos (por si mueren durante la tortura).

25 de abril. Nuevo combate guerrillero, resulta muerto Rolando, Eliseo Reyes Rodríguez. “Hemos perdido el mejor hombre de la guerrilla, y naturalmente, uno de sus pilares, compañero mío desde que, siendo casi un niño, fue mensajero de la columna 4, hasta la invasión y esta nueva aventura revolucionaria; de su muerte oscura sólo cabe decir, para un hipotético futuro que pudiera cristalizar: Tu cadáver pequeño de capitán valiente ha extendido en lo inmenso su metálica forma”.

El 30 de abril la CIA establece un estricto control en las listas de pasajeros, de las diferentes compañías aéreas y de todos los extranjeros que se hospedan en hoteles. Los sospechosos son detenidos e interrogados.

Resumen del mes de abril: “Las cosas se presentan dentro de lo normal, aunque debemos lamentar dos severas pérdidas, Rubio y Rolando; la muerte de este último es un severo golpe, pues lo pensaba dejar a cargo del eventual segundo frente. Tenemos cuatro acciones más, todas ellas con resultados positivos en general...”.

“Parece seguro que los norteamericanos intervendrán fuerte aquí y ya están mandando helicópteros y, parece, boinas verdes (...) la moral es buena de todos los combatientes que habían aprobado el examen preliminar de guerrilleros”.

El 1° de mayo, el comandante Juan Almeida, desde Cuba, en la concentración con motivo del Día Internacional del Trabajo,manda un saludo para el Che: “Vaya para él el saludo de este pueblo. Vaya para él y para sus heroicos compañeros (...) Al Comandante Guevara, a nuestros entrañables compañeros, les decimos (...) que estamos junto a él, que la Revolución cubana sigue adelante, y que el pueblo cubano por el que él luchó y combatió no se detendrá jamás”.

El periódico Prensa Libre, de la ciudad de Cochabamba, publica el comunicado N° 1 del Ejército de Liberación Nacional de Bolivia; es transmitido por las emisoras de radio mineras. El 4 de mayo escribe en su diario que la radio informó de la detención de Jorge Vázquez Viaña. El próximo recorrido será por el arroyo Congri, campamento del Oso y, nuevo combate; consiguen un buen arsenal de armas, además de 10 prisioneros. Elabora el comunicado N° 3. El día 9 pone en libertad a los prisioneros.
Informa en su diario que la aviación sigue bombardeando, pero a dos o tres kilómetros de donde están. Llegan a la casa del campesino José Santiesteban, que les prepara comida; de nuevo, comer le provoca cólicos y diarreas; sufre un desmayo y es conducido en hamaca.

En los próximos días atravesarán el río Ñancahuazú y la quebrada del Saladillo. Julio Velazco Montaño (Pepe) deserta, cae prisionero y es asesinado. Se encuentra con unos campesinos que le informan de la detención de Guzmán Robles, quien traía provisiones para la columna. En el cuartel de Choretti, en Camiri, asesinan al guerrillero boliviano Jorge Vázquez Viaña y lo lanzan a la selva, junto a otras personas que también fueron asesinadas. El gobierno informa que se habían fugado de la cárcel.

El 28 de mayo toma el caserío de Caraguatarenda; visita las casas de las indias guaraníes Costanza Sotelo y Casta Quiró. Busca dos campesinos que le sirvan como testigos en un acta que levanta para dejar constancia de las cosas que se llevan de la tienda y el dinero correspondiente. Continúa camino y toma Pueblo Nuevo, cerca del Espino. El 30 de mayo sostiene un nuevo combate con el ejército.

Durante todo este mes el ejército boliviano lleva a cabo una intensa represión contra los campesinos. Muchos son conducidos a las cárceles, sus animales y cosechas robados, sus propiedades quemadas; el terror impera en todos ellos.


El despliegue militar de las IV Y VIII divisiones sumaba más de 4.800 efectivos, para luchar contra una guerrilla que no llega a los 30 hombres.

El 31 de mayo sostienen un nuevo combate con dos muertos en el ejército. En el resumen del mes escribe: “el punto negativo es la imposibilidad de hacer contacto con Joaquín, pese a nuestro peregrinar por las serranías. Desde el punto de vista militar: tres nuevos combates, causándole bajas al ejército y sin sufrir ninguna, además de las penetraciones en Pirirenda y Caraguatarenda, indican el buen éxito. Los perros se han declarado incompetentes y se han retirado de la circulación. Las características más importantes son: - Falta total de contacto con Manila (Cuba), La Paz y Joaquín, lo que nos reduce a los 25 hombres que constituyen el grupo. - Falta completa de incorporación campesina, aunque nos van perdiendo el miedo y se logra la admiración. El clamoreo del caso Debray ha dado más beligerancia a nuestro movimiento que 10 combates victoriosos. - La guerrilla va adquiriendo una moral prepotente y segura. - El ejército sigue sin organizarse y su técnica no mejora sustancialmente”.

El 1° de junio mueren en una emboscada, en el lugar conocido como Peñón Colorado, el guerrillero cubano Antonio Sánchez Díaz y el boliviano Casildo Condori Vargas.

El 3 de junio deja pasar a dos soldados envueltos en una frazada: “no tuve coraje para tirarles y no me funcionó el cerebro lo suficientemente rápido como para detenerlos, los dejamos pasar”.

El 5 de junio se pasa el día sin ingerir alimentos. Hace mucho frío y se agrupan en torno a una hoguera. Anota en su diario que se da la noticia del estado de sitio y la amenaza minera.

Profunda crisis del gobierno boliviano; el malestar está generalizado y las marchas de protesta son confusas. El gobierno decreta el estado de sitio y suspende las garantías constitucionales. Voceros del régimen acusan a los estudiantes como promotores de un plan subversivo para derrocar al gobierno. Los mineros se preparan para ir a la huelga.

El 13 de junio escribe en su diario que lo interesante es la convulsión política del país. “Pocas veces se ha visto tan claramente la posibilidad de catalización de la guerrilla”.

El Che cumple 39 años y escribe: “Se acerca inexorablemente una edad que da que pensar sobre mi futuro guerrillero, por ahora estoy ‘entero’”.
El 19 de junio llegan a un caserío donde se unen los ríos Mosquera y Oscuro; encuentran a una india que los invita a comer una sopa de tomates hervidos.

Preparan un improvisado consultorio para sacar muelas.
Sobre los campesinos de este lugar escribe: “Al anochecer llegaron cuatro comerciantes en chanchos... Calixto aseguró que son comerciantes de Postrer Valle y que él los conoce”. Al día siguiente, Paulino Baigorria le comunica que no son comerciantes sino policías. Los detiene y conoce sus planes y el objetivo del espionaje. Los lleva como prisioneros.

La presencia de los espías obedece a un plan elaborado por la CIA: organiza varios grupos de agentes que disfrazados de campesinos, vendedores o compradores de productos, recorren los posibles lugares hacia donde se dirigen los guerrilleros. Los espías detectan a los campesinos que muestran simpatías hacia los guerrilleros y posteriormente una comisión militar los visita para interrogarlos, detenerlos, torturarlos y amenazarlos de muerte y de quemarles sus propiedades, si ayudan a los guerrilleros o se niegan a proporcionar información a los militares.

El 21 de junio ordena poner en libertad a los espías, después que han aportado abundante información. Paulino se compromete a llevar a la ciudad de Cochabamba un mensaje a la esposa de Inti Peredo para que lo envíe a Cuba. Le entrega también los cuatro comunicados. El último explica la composición de la guerrilla. La radio trajo la noticia de la lucha en las minas.

La Masacre de San Juan

En la noche del 23 al 24 de junio se produce en Bolivia una de las más grandes y criminales matanzas mineras de su historia, conocida como la Noche de San Juan. Esta es una fiesta tradicional, el pueblo enciende fogatas y en torno a ellas bailan, cantan y beben. El ejército boliviano aprovechó esta circunstancia, para penetrar en las poblaciones mineras más importantes y llevar a cabo la horrible matanza. Los mineros bolivianos habían acordado donar cada mes un día de haber de sus salarios para ayudar a la guerrilla en la compra de armas y medicinas y varios de ellos estaban dispuestos a integrarla. Después de la masacre, muchos dirigentes mineros fueron apresados, confinados o desterrados. Las radios mineras quedaron destrozadas.

En esos momentos, el despliegue militar de las IV Y VIII divisiones sumaba más de 4.800 efectivos, para luchar contra una guerrilla que no llega a los 30 hombres.

El 31 de mayo sostienen un nuevo combate con dos muertos en el ejército. En el resumen del mes escribe: “el punto negativo es la imposibilidad de hacer contacto con Joaquín, pese a nuestro peregrinar por las serranías. Desde el punto de vista militar: tres nuevos combates, causándole bajas al ejército y sin sufrir ninguna, además de las penetraciones en Pirirenda y Caraguatarenda, indican el buen éxito. Los perros se han declarado incompetentes y se han retirado de la circulación. Las características más importantes son: - Falta total de contacto con Manila (Cuba), La Paz y Joaquín, lo que nos reduce a los 25 hombres que constituyen el grupo. - Falta completa de incorporación campesina, aunque nos van perdiendo el miedo y se logra la admiración. - El partido, a través de Kolle, ofrece su colaboración. - El clamoreo del caso Debray ha dado más beligerancia a nuestro movimiento que 10 combates victoriosos. - La guerrilla va adquiriendo una moral prepotente y segura. - El ejército sigue sin organizarse y su técnica no mejora sustancialmente”.

El 1° de junio envía a su vanguardia a tender una emboscada. Mueren en una emboscada, en el lugar conocido como Peñón Colorado, el guerrillero cubano Antonio Sánchez Díaz y el boliviano Casildo Condori Vargas.

El 3 de junio deja pasar a dos soldados envueltos en una frazada: “no tuve coraje para tirarles y no me funcionó el cerebro lo suficientemente rápido como para detenerlos, los dejamos pasar”.

El 5 de junio se pasa el día sin ingerir alimentos. Hace mucho frío y se agrupan en torno a una hoguera. El 8 de junio anota en su diario que se da la noticia del estado de sitio y la amenaza minera.

Profunda crisis del gobierno boliviano; el malestar está generalizado y las marchas de protesta son confusas. El gobierno decreta el estado de sitio y suspende las garantías constitucionales. Voceros del régimen acusan a los estudiantes como promotores de un plan subversivo para derrocar al gobierno. Los mineros se preparan para ir a la huelga.

El 13 de junio escribe en su diario que lo interesante es la convulsión política del país, la fabulosa cantidad de actos y contractos que hay en el ambiente. “Pocas veces se ha visto tan claramente la posibilidad de catalización de la guerrilla”.

El Che cumple 39 años y escribe: “Se acerca inexorablemente una edad que da que pensar sobre mi futuro guerrillero, por ahora estoy ‘entero’”. Acampan al lado del fuego porque hace mucho frío.

El 19 de junio llegan a un caserío donde se unen los ríos Mosquera y Oscuro; encuentran a una india que los invita a comer una sopa de tomates hervidos.

Preparan un improvisado consultorio para sacar muelas. Sobre los campesinos de este lugar escribe: “Nos recibieron bien en general, pero Calixto, nombrado alcalde por una comisión militar que pasó por aquí hace un mes, se mostró reservado y renuente a vender algunas cositas. Al anochecer llegaron cuatro comerciantes en chanchos... Calixto aseguró que son comerciantes de Postrer Valle y que él los conoce”. Al día siguiente, Paulino Baigorria le comunica que no son comerciantes sino policías. Los detiene y conoce sus planes y el objetivo del espionaje. Los lleva como prisioneros.

La presencia de los espías obedece a un plan elaborado por la CIA: organiza varios grupos de agentes que disfrazados de campesinos, vendedores o compradores de productos, recorren los posibles lugares hacia donde se dirigen los guerrilleros. Los espías detectan a los campesinos que muestran simpatías hacia los guerrilleros y posteriormente una comisión militar los visita para interrogarlos, detenerlos, torturarlos y amenazarlos de muerte y de quemarles sus propiedades, si ayudan a los guerrilleros o se niegan a proporcionar información a los militares.

El 21 de junio ordena poner en libertad a los espías, después que han aportado abundante información. Paulino se compromete a llevar a la ciudad de Cochabamba un mensaje a la esposa de Inti Peredo para que lo envíe a Cuba. Le entrega también los cuatro comunicados. El último explica la composición de la guerrilla.
El asma lo amenaza seriamente y hay muy poca reserva de medicamentos. El 24 de junio acampan en las faldas del Cerro Durán. La radio trajo la noticia de la lucha en las minas.

La Masacre de San Juan

En la noche del 23 al 24 de junio se produce en Bolivia una de las más grandes y criminales matanzas mineras de su historia, conocida como la Noche de San Juan. Esta es una fiesta tradicional, el pueblo enciende fogatas y en torno a ellas bailan, cantan y beben. El ejército boliviano aprovechó esta circunstancia, para penetrar en las poblaciones mineras más importantes y llevar a cabo la horrible matanza. Los mineros bolivianos habían acordado donar cada mes un día de haber de sus salarios para ayudar a la guerrilla en la compra de armas y medicinas y varios de ellos estaban dispuestos a integrarla. Después de la masacre, muchos dirigentes mineros fueron apresados, confinados o desterrados. Las radios mineras quedaron destrozadas.


Días más tarde participa en un nuevo combate, con resultado de tres muertos y dos heridos por parte del ejército. Resultan heridos Pombo y Tuma; Tuma muere en la operación: “con él se me fue un compañero inseparable de todos los últimos años, de una fidelidad a toda prueba y cuya ausencia siento desde ahora casi como la de un hijo”. El 27 de junio entierran a Tuma y siguen viaje guiados por unos campesinos, entre los que se encuentra Benjamín Paniagua.

El 29 de junio en las ciudades bolivianas se reportan manifestaciones de los estudiantes universitarios contra la masacre minera. El malestar es generalizado y las marchas de protesta constantes. Aumentan las detenciones masivas. Barrientos proclama que el congreso está dominado por unos pocos comunistas e inspirado por Fidel Castro. El general Alfredo Ovando declara que el Che se encuentra en Bolivia al mando de expertos guerrilleros, entre ellos comandantes vietcongs.

El 30 de junio escribe: “En el plano político, lo más importante es la declaración oficial de Ovando de que yo estoy aquí. Además, dijo que el ejército se estaba enfrentando a guerrilleros perfectamente entrenados que incluso contaba con comandantes vietcongs que habían derrotado a los mejores regimientos norteamericanos. Me atribuyeron ser el inspirador del plan de insurrección en las minas”.

En La Paz, comienzan a circular insistentes rumores sobre un golpe de estado militar. Decenas de militantes de los partidos de oposición al gobierno son detenidos y enviados a campos de concentración. Los paros obreros tienen casi paralizado al país.

En el resumen del mes de junio escribe: “Los puntos negativos son: la imposibilidad de hacer contacto con Joaquín y la perdida gradual de hombres, cada uno de los cuales constituye una derrota grave, aunque el ejército no lo sepa. Hemos tenido dos pequeños combates en el mes, ocasionándole al ejército 4 muertos y 3 heridos. Las características más importantes son: - Sigue la falta total de contactos, lo que nos reduce ahora a 24 hombres que somos. - Sigue sintiéndose la falta de incorporación campesina. - La leyenda de la guerrilla crece como espuma; ya somos los superhombres invencibles. - La moral de la guerrilla sigue firme y su decisión de lucha aumenta. Todos los cubanos son ejemplo en el combate y solo hay 2 o 3 bolivianos flojos. - El ejército sigue duro en su tarea militar; pero está haciendo un trabajo campesino que no debemos descuidar. La masacre en las minas aclara mucho el panorama para nosotros. Nuestra tarea más urgente es restablecer el contacto con La Paz y reabastecernos de equipo militar y médico y lograr la incorporación de unos 50-100 hombres de la ciudad”.

El 4 de julio la opinión pública boliviana conoce que el tren 503 con 28 vagones de ferrocarril procedente de Tucumán, en la Argentina, venía cargado de armas en lugar de harina de trigo, como había informado el gobierno.
Toman la población de Samaipata, capital de la provincia Florida. Capturan a dos carabineros y luego al teniente Juan Vacaflor, jefe del puesto. Toman el cuartel haciendo 10 prisioneros y 1 soldado muerto.


Escribe en su diario: “La acción de Samaipata se conoce con pelos y señales y agregados y es motivo de burla de los campesinos...”
El 9 de julio muere en una emboscada en el cañadón del río Iquira, el guerrillero boliviano Serapio Aquino Tudela quien formaba parte del grupo de Joaquín.

El 14 de julio en La Paz, aterrizan nuevos aviones norteamericanos, entre ellos dos cazas F-51 y cuatro de entrenamiento T-28. El periodista Christopher Ruper de la agencia de noticias Reuter reporta desde la ciudad de Cochabamba que el coronel norteamericano Joseph Rice le informó que el número de oficiales y suboficiales de su país en Bolivia era de 50.

El Che escribe: “El gobierno se desintegra rápidamente. Lástima no tener 100 hombres más en este momento”.

El día 15 de julio Barrientos anuncia la operación Cynthia para liquidar a los guerrilleros en pocas horas. En las principales ciudades de Bolivia se producen nuevas manifestaciones; las calles son bloqueadas con piedras y variados objetos que impiden el tránsito. Los partidos de izquierda desde la clandestinidad llaman a la lucha, plantean que Bolivia vive una especie de guerra civil, que estalló en forma de guerrillas en el sudeste boliviano y en acciones callejeras en las más importantes ciudades del país. Una potente carga de dinamita causa serios daños en un motel, donde se encuentran alojados oficiales de las tropas especiales norteamericanas. Los autores dejan un letrero que dice: “Abajo los yanquis, vivan las guerrillas”. La embajada norteamericana en La Paz comienza a distribuir gratuitamente en las universidades, escuelas, poblaciones campesinas, comunidades indígenas, centros mineros y ciudades miles de folletos con historietas en colores llamativos, donde aparece la isla de Cuba llena de cárceles rodeadas de alambradas y armas por todos lados, guerrilleros barbudos con rostros feroces, ensangrentada la boca, devorando niños, atropellando y asaltando a campesinos, quemando chozas.

El 27 de julio hay un nuevo combate guerrillero resultando tres soldados muertos y uno herido.

El 30 de julio el asma lo afecta mucho, permaneciendo toda la noche despierto. Nuevo combate guerrillero donde mueren José María Martínez Tamayo y Raúl Quispaya Choque. Pacho resulta herido.

El gobierno de Estados Unidos comienza a crear condiciones psicológicas para una eventual intervención directa de sus tropas en Bolivia. La prensa radial y escrita empieza a saturar a la opinión pública de que fuerzas extranjeras al mando del Che Guevara integradas por combatientes cubanos, chinos, europeos y comandantes vietcongs habían invadido a Bolivia. Trasladan desde Saigón capital de Vietnam del Sur a un especialista en desinformación y guerra psicológica, el señor Dambrava Vitaustas Silvestro. El plan de la CIA consiste en aumentar la infiltración de agentes en los principales medios de difusión, entre tanto instalan una emisora radial y un periódico financiados y dirigidos por la CIA.

El 31 de julio, el Che explica los errores de la acción del día anterior. Señala que la tropa guerrillera está compuesta de 22 compañeros, entre ellos Pombo y Pacho que están heridos y él con el asma que lo sigue afectando a todo vapor.

El jefe de la Fuerza Aérea Boliviana anuncia que habían comenzado a usar napalm con el fin de obtener “los mismos excelentes resultados de la fuerza aérea de Estados Unidos en Vietnam”.

El 8 de agosto ante la situación difícil que atraviesa la guerrilla, se reúne con todos los compañeros y hace un análisis para plantear que quien no se sienta capaz de sobrellevarla debe decirlo. Anota en su diario: “Es uno de los momentos en que hay que tomar decisiones grandes; este tipo de lucha nos da la oportunidad de convertirnos en revolucionarios, el escalón más alto de la especie humana, pero también nos permite graduarnos de hombres; los que no puedan alcanzar ninguno de estos dos estadios deben decirlo y dejar la lucha...”.


El 10 de agosto, en La Paz, el editor italiano Feltrinelli se entrevista con el coronel boliviano Carlos Vargas Velarde, que le informa que la CIA tenía un plan de introducir desde Miami a varios mercenarios de origen cubano, para presentarlos ante la opinión pública, como guerrilleros hechos prisioneros por los militares bolivianos, con el propósito de desatar una gran provocación contra la revolución cubana. También explica que dentro de los planes de la CIA estaba la organización de varios grupos asesorados por contrarrevolucionarios de origen cubano, con la misión de cometer actos vandálicos contra la población civil y culpar de ellos a los guerrilleros.

El 14 de agosto anota: “la radio dio la noticia de que habían caído las cuevas, donde tomaron documentos y todo tipo de fotografías y plantea: es el golpe más duro que nos hayan dado; alguien habló”. ¿Quién? Es la incógnita.

Por informaciones se conoce que Eusebio Tapia Aruni y Hugo Silva Choque, quienes se encontraban en el grupo de Joaquín, fueron hechos prisioneros en los momentos en que se alejaban de la zona guerrillera con el propósito de desertar. Fueron sometidos a severas torturas y Silva se comprometió a llevar a los militares a la zona donde se encontraban ocultas las cuevas.

El 17 de agosto anota que la radio anunció que el gobierno presentará documentos y pruebas de las cuatro cuevas Ñancahuazú, lo que indica que también cayó la cueva de Los Monos.
El 31 de agosto el grupo de retaguardia dirigido por Joaquín es guiado por el traidor Honorato Rojas a una emboscada en las márgenes del vado de Puerto Mauricio en Río Grande. En la emboscada resultaron muertos Apolinar Aquino, Walter Arancibia, Tamara Bunke, Moisés Guevara, Gustavo Machín, Israel Reyes y Juan Vitalio Acuña; Fredy Maimura es hecho prisionero y asesinado; Restituto José Cabrera evade la emboscada, aunque cuatro días después será alcanzado y asesinado, y José Castillo es hecho prisionero.

En el resumen del mes de agosto, señala: “fue sin lugar a dudas el mes más malo en lo que va de guerra, la pérdida de todas las cuevas con sus documentos y medicamento fue un golpe duro: mi enfermedad sembró la incertidumbre en varios más y todo esto se reflejó en nuestro único encuentro, en que debíamos haber causado varias bajas al enemigo y sólo le hicimos un herido”.

Comienza una intensa represión en Bolivia especialmente contra los familiares de los guerrilleros.

El 7 de septiembre señala en su diario que radio la Cruz del Sur anuncia el hallazgo del cadáver de Tania la guerrillera en las márgenes del Río Grande.

El 10 de septiembre cruza el Río Grande a nado con la mula y pierde las botas. El Ñato que es un hombre dispuesto a resolver todos los problemas menudos, le fabrica un par de abarcas de cuero cerradas. Así impide que camine descalzo.


El 11 de septiembre tiran volantes desde un avión con su identificación y ofrecen 50 mil pesos bolivianos por su captura.

El 15 de septiembre anota que la radio da la noticia de la detención de Loyola Guzmán, miembro de la red de apoyo urbano de la guerrilla.

En la ciudad de La Paz, un grupo importante de intelectuales funda la Coordinadora Nacional de la Resistencia y edita el Manifiesto a la Nación, que comienza a circular clandestinamente; entre otras cosas dice: “tal es la ocupación, que el de hoy es un ejército que, en cuanto a equipo y hasta en lo que se refiere a su propia doctrina militar, no está orientado en defensa de Bolivia como Bolivia, que es un territorio y un campo humano determinados, sino para el resguardo de esta parte del continente como sección del imperio norteamericano (...) Es la hora de organizarse sin otra consigna que la de reducir a sus límites debidos a un invasor extranjero que nos desprecia y escupe sobre nuestros símbolos más íntimos”...

El 22 de septiembre toma la población de Alto Seco. Acampa en una aguada. Señala que Inti le habló a un grupo de 15 asombrados y callados campesinos sobre el alcance de la revolución. El 26 de septiembre llega al Picacho, todo el mundo está de fiesta. Los campesinos lo tratan muy bien, quieren que baile, pero venía enfermo y no pudo complacerlos. Se dirige a la casa de Máximo Carrizales quien le ofrece café y pan.

Continúa la marcha guiado por el campesino Sergio Carrizales llegando a La Higuera. Observa que los pobladores han desaparecido y que sólo quedaba alguna que otra mujer. Escribe que a las 13 horas salió la vanguardia para tratar de llegar a Jagüey y que a las 13.30 aproximadamente, los disparos desde el firme anunciaron que habían caído en una emboscada. Mueren Miguel Hernández Osorio, Roberto Coco Peredo y Mario Gutiérrez Ardaya. Benigno resulta herido y Camba y León desaparecen; Camba es hecho prisionero y León se entrega a los militares.


El 27 de septiembre escribe en su diario:“Nuestras bajas han sido muy grandes esta vez; la pérdida más sensible es la de Coco, pero Miguel y Julio eran magníficos luchadores y el valor humano de los tres es imponderable...”.

Señala que las características son las mismas del mes anterior, salvo que ahora el ejército estaba mostrando más efectividad en su acción y que la masa campesina no ayuda en nada y se convierten en delatores, que la tarea más importante es salir de esa zona y buscar otras más propicias; luego establecer los contactos a pesar de que todo el aparato estaba desquiciado en La Paz. Afirma que la moral del resto de la gente se ha mantenido bastante bien.
En Quebrada del Churo

El 8 de octubre a las 2 de la madrugada, Pedro Peña, uno de los espías del ejército disfrazado de campesino observa a los guerrilleros tomando agua de un arroyo, se traslada a La Higuera e informa al subteniente Carlos Pérez Panoso, jefe de una sección de la compañía A del ejército boliviano, este se comunica por radio con los jefes militares acantonados en los alrededores de la zona, con dos compañías rangers que tienen 145 hombres cada una y un escuadrón con 37, todos formados y adiestrados por asesores norteamericanos. Existen, además, otras compañías y todas se movilizan hacia La Higuera.

A las 5.30 de la madrugada alcanza un punto donde se unían dos quebradas. Se encuentra en la quebrada del Churo, que tiene unos 1500 metros de largo, por unos 60 de ancho y de 2 a 3 metros en la zona por donde corre el arroyo.
Hace un análisis rápido: si los atacan entre las 10 de la mañana y la 1 de la tarde están en profunda desventaja y las posibilidades son mínimas, puesto que es muy difícil resistir un tiempo prolongado. Si los atacan entre la 1 y las 3 de la tarde, tiene más posibilidades de neutralizarlos. Si el combate se produce de las 3 de la tarde en adelante, las mayores posibilidades son suyas, puesto que la noche caería pronto y la noche es la compañera aliada del guerrillero.

A las 13.30 aproximadamente empieza el combate. La firme resistencia de los guerrilleros detiene el avance del ejército.

El capitán Gary Prado, jefe de la compañía A, se comunica con Vallegrande y solicita el envío urgente de helicópteros, aviones y refuerzos militares.

Desde Vallegrande envían aviones de combate AT-6 cargados con bombas de napalm. No pueden utilizarlos por la proximidad entre soldados y guerrilleros.

Herido en una pierna, continúa combatiendo hasta que se inutiliza su carabina y se agotan las balas de su pistola. Cuando trata de salir de la quebrada, el ejército ha concluido el cerco. Antonio, Arturo y Pacho hacen resistencia.

Ayudado por Willy Cuba sube a una loma, en un punto conocido como la huerta de Florencio Aguilar. Un grupo de soldados que estaban instalando un mortero le apuntan, y el guerrillero boliviano Willy Cuba se interpone. Se comunican con el capitán Gary Prado, quien ordena que procedan a trasladarlo hasta donde él se encuentra, unos 200 metros de distancia.

A las 15.30 se confirma que está prisionero. A las 17 envían un mensaje a La Paz que dice textualmente: “Confirmada caída Ramón no sabemos estado hasta diez minutos más”.

A las 17.30 el ejército decide retirarse del área de operaciones y regresar al poblado. El Che va vigilado por varios soldados y con las manos atadas.

A las 18 en la ciudad de La Paz se efectúa una reunión entre los generales René Barrientos, Alfredo Ovando y Juan José Torres, quienes analizan los mensajes recibidos desde La Higuera y Vallegrande.

Terminada la reunión, Barrientos se dirige a la residencia del embajador de Estados Unidos, Douglas Henderson.

A las 17.30 llega al caserío de La Higuera y es llevado hasta la miserable escuelita de La Higuera que tiene dos aulas; lo dejan en una junto a los cadáveres de Arturo y Antonio tirados en el suelo; en la otra queda Willy Cuba junto a Pacho muy grave.
Miguel Ayoroa y el agente de la CIA Félix Rodríguez buscan entre los soldados quiénes van a cumplir la orden de asesinarlo. Aceptan Bernardino Huanca, Mario Terán y Carlos Pérez Panoso.

Disparan contra el guerrillero boliviano Willy Cuba y el peruano Chang.

Mario Terán entra en el aula y lo ayuda a ponerse de pie. Está sentado en uno de los bancos rústicos de la escuela, sabe que va a morir pero se mantiene sereno: - Para que molestarse, vienes a matarme.

Terán está impresionado, no puede disparar, lo ve grande, muy grande y que viene hacia él. Siente miedo y se le nubla la vista al tiempo que escucha: Tira, cobarde que vas a matar a un hombre. Cierra los ojos y dispara.

En boca de Terán, la versión será: “Cuando llegué, el Che estaba sentado en el banco. Al verme dijo: usted ha venido a matarme. Yo no me atrevía a disparar, y entonces el hombre me dijo: póngase sereno, usted va a matar un hombre. Entonces di un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El Che cayó al suelo con las piernas destrozadas, se contorsionó y empezó a regar mucha sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en el brazo, en un hombro y en el corazón”.

Poco tiempo después el suboficial Carlos Pérez entra en el cuarto y hace un disparo contra el cuerpo; el soldado Cabero también dispara contra el Che.

A las 13.10 del 9 de octubre de 1967, asesinan a Ernesto Che Guevara.
 
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